martes, 29 de marzo de 2016

¿Por qué los rayos no destruyen a los aviones?

Muchos de los viajes en avión son efectuados en zonas de tormentas, donde abundan los rayos. Y en numerosas ocasiones las naves son impactadas por estas poderosas descargas eléctricas. ¿Pero por qué no les ocurre nada?



Ello se debe a lo que en física se denomina el efecto de "la jaula de Faraday", según el cual el campo electromagnético en el interior de un conductor en equilibrio es nulo, anulando el efecto de los campos externos.

En palabras sencillas, eso significa que cuando la corriente eléctrica toca un artefacto metálico como un avión (que por su diseño constituye una excelente "jaula de Faraday") no lo afecta en su interior, sino simplemente se distribuye por su parte externa. Unos descargadores de electricidad estática ubicados en la parte de la cola complementan la protección.

Es por eso que los pasajeros, si bien aprecian el resplandor producido por el fenómeno, o un pequeño ruido, no sienten mucho más.

Lo anterior no implica que no puedan haber consecuencias en la parte externa de la nave. Es por eso que un avión afectado por un rayo luego debe ser sometido a una exhaustiva revisión, para verificar que no existan daños en la estructura del fuselaje o en instrumentos electrónicos tales como el radar.

La contingencia de los rayos también obliga a mantener bien sellados los tanques de combustible situados en las alas, con el fin de evitar chispas que puedan generar incendios.

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